domingo, 19 de febrero de 2012

Lo que no dicen es que cuando el tiempo se pone en marcha va aún más rápido.

Hacía tiempo que no lo experimentaba, esa sensación de desear con todas mis fuerzas que el tiempo se detenga y nosotros quedemos congelados para siempre en ese instante, en ese preciso instante, que el momento no acabara nunca.
Pero el tiempo no perdona a nadie, no entiende de momentos, ni de personas, tampoco entiende de lugares y cuando parece que ese momento durará para siempre el tiempo vuelve a la normalidad y avanza más y más deprisa para recuperar el tiempo perdido, sin dejarnos apenas saborear el resto de momentos, el resto de sonrisas, de caricias, de miradas. Y cuando quieres reaccionar, es demasiado tarde, el momento ha acabado, pero no pasa nada, porque quedan todavía infinitos momentos que vivir y miles de instantes que disfrutar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario