Hacía tiempo que no lo experimentaba, esa sensación de desear con todas mis fuerzas que el tiempo se detenga y nosotros quedemos congelados para siempre en ese instante, en ese preciso instante, que el momento no acabara nunca.Pero el tiempo no perdona a nadie, no entiende de momentos, ni de personas, tampoco entiende de lugares y cuando parece que ese momento durará para siempre el tiempo vuelve a la normalidad y avanza más y más deprisa para recuperar el tiempo perdido, sin dejarnos apenas saborear el resto de momentos, el resto de sonrisas, de caricias, de miradas. Y cuando quieres reaccionar, es demasiado tarde, el momento ha acabado, pero no pasa nada, porque quedan todavía infinitos momentos que vivir y miles de instantes que disfrutar.
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