jueves, 29 de marzo de 2012

Quemaduras de tercer grado.

Si es verdad que quien juega con fuego se quema las llamas me devorarán.
¿Seré como el ave fénix que resurge de sus cenizas? Quien sabe.
Sólo se que este juego me gusta, que está empezando a engancharme y que no se cuando me decidiré a parar.
Un juego que no cambia nada pero lo cambia todo, que no atiende a razones.
En el que el corazón manda y en él, al igual que en la guerra, todo vale.
Un juego sin árbitros, sin jueces, sin repeticiones a cámara lenta.
En el que hay que dejarse llevar y salir a matar. Echarlo a cara o cruz, a todo o nada. Romper la balanza que decide si merece la pena o no. Hacer un agujero a la conciencia y evitar que Pepito Grillo se pase el día torturándote con su ''no sigas, déjalo''.
Pero no lo dejo, es como mi marca de heroína. Una droga hecha a medida, la luz de un faro que guía, tal vez hacia un lugar equivocado, pero hacia un lugar.
No tengo mucho que perder pero sí mucho que ganar en este juego en el que la felicidad es el premio.
Si es verdad que quien juega con fuego se quema, quiero arder en el infierno.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Puedo escribir los versos más tristes esta noche

Puedo contarte las historias de amor más bonitas jamás contadas, pero no las vividas.
Puedo escribir las mejores historias, pero no buenos finales.
Puedo escribir mis sentimientos y plasmarlos en un papel como lágrima que cae por un rostro en penumbra.
Puedo cantarte una balada que te haga recordar todo aquello que vivimos, pero no se repetirá.
Puedo describir el cielo estrellado de una noche de verano, tumbados en la carretera, uno al lado del otro, cada estrella, cada astro brillante, cada estrella fugaz y cada deseo pedido y no concedido.
Puedo escribir todas aquellas cartas que nunca me atreví a enviar, todos aquellos mensajes en botellas que no llegaron al mar.
Puedo susurrarte cuantas lágrimas lloré, tantas como para que el mar lleve tu nombre, el tuyo, culpable de todas ellas.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir por, ejemplo: ''La noche está estrellada, y tiritan azules, los astros, a lo lejos''.

domingo, 4 de marzo de 2012

Que suba la temperatura y perdamos el control

Deja que tu vergüenza caiga al suelo con tu ropa, que todo se amontone en el parqué.
Deja que tus labios se acerquen a mi cuello, que tus manos acaricien mi pelo. Susúrrame al oído, escríbeme un mensaje con tus dedos recorriendo mi espalda. Haz que me estremezca con el sonido de tu voz.
Haz del silencio la melodía perfecta, de tu colonia mi perfume, de tus labios los míos.
Déjate llevar, abandona el miedo. Pon una canción, quizá dos que marquen el ritmo de cada momento hasta que todo se apague y quedemos unidos para siempre, un pacto inquebrantable firmado por nuestros corazones, que ahora son la música. Que laten al compás de nuestros sentimientos cada vez más acelerados.
Parando de pensar, sintiendo escalofríos. Acariciándonos la piel, poniéndonos más y más nerviosos. Comiéndonos a besos embriagados por la magia del momento.
Llévame hasta ese punto en que suba la temperatura y perdamos el control.

viernes, 2 de marzo de 2012

El amor es un juego en el que un par de idiotas juegan a hacerse daño.

Tratas de ser amable, comprensiva, de escucharle porque sabes que no son buenos momentos los suyos. Le apoyas en todo y más, aunque no seas capaz de lidiar con tus problemas. Porque es él, le quieres a tu manera. Luchas porque todo funcione, te esfuerzas, pero sientes que lo va dejando poco a poco, que va abandonando el tira y afloja en que se basa lo vuestro, los detalles, los privados todo se pierde. Le falta siempre la sonrisa, y tú piensas que debería esforzarse algo más porque tú tampoco tienes ganas de sonreír y no por eso dejas de hacerlo, porque sabes que lo necesita.
Tal vez bastara con un ''¿que tal estás?'' sincero, de esos que demuestran que está dispuesto a compartir tus problemas, que sean mitad suyos y mitad tuyos, pero esa pregunta nunca llega.
Son momentos de conversaciones forzadas, sin ganas en las que esperas que te demuestre que estás equivocada, que no es uno más que pasará a engrosar tu lista de conquistas. Que por una vez estás haciendo lo correcto, dándolo todo para recibir también todo. Todo y más, que ahora ni es más ni es todo. Que ha merecido la pena arriesgar por vivir eso. Pero cada día es más difícil. Caminas a su lado como si de un simple amigo se tratara y se hace raro. A ratos muy bien, a ratos no tan bien, pero mal nunca. Pero no es suficiente, no es como era antes.
Esperas que llegue el fin de semana, y uno tras otro terminan sin verle, si estar con él a solas. No comprende que para tí eso es algo importante. Y nunca ocurre, pero tú tampoco lo tienes en cuenta.
Te conectas con la ilusión de que él esté ahí, que estéis hablando hasta las mil de tonterías que te diga todo lo que quieres leer y que te sorprenda. Pero nada. Tampoco tiene un día bueno hoy, y la verdad es que este juego ya cansa.
Ya no sabes que hacer, y cuando crees que todo empieza a animarse, se va con un simple beso y un adiós y el te quiero que tú le has enviado queda suspendido en el aire, en ese vacío cibernético en el que no sabes a donde irá a parar. Un te quiero que quizá haya leído o quizá no, que no le haya dado la mínima importancia. Pero para ti la tiene.

jueves, 1 de marzo de 2012

Eres mi estrella.

A veces, uno no sabe valorar el presente, no sabe apreciar lo que tiene justo en el instante en el que lo posee.
No es mi caso, en la vida, muchas han sido las veces que al echar la vista atrás he añorado todo lo que tenía, esos momentos que había vivido y que no se volverían a repetir. Pero tengo que decir, que esta vez parece que por fin he aprendido la lección. Tantas y tantas caídas han servido para algo, están empezando a dar sus frutos.
Ahora vivo el presente, disfruto cada momento, disfruto de ti como si fuera la última vez. Como si fuera el último beso, la última caricia, el útimo abrazo, el último te quiero, aún sabiendo que no serán los últimos.
Sólo me permito mirar al pasado, para ver todo lo que hemos vivido. Todos esos momentos llenos de locuras, de risas. De empezar en secreto, de vivir minuto a minuto sin pararnos a pensar en qué estábamos haciendo. Dejándonos llevar, como botellas con un mensaje a la deriva por el mar, allá a donde nos llevara la corriente. Llevando un mensaje incompleto que poco a poco se va rellenando, se va escribiendo línea por línea, palabra por palabra, sentimiento por sentimiento y recuerdo por recuerdo.
Y hoy, decirte que tal vez sea algo más especial que el resto de los días,  y también decirte que te quiero más que ayer, pero menos que mañana.