Son momentos de tensión de final de curso, de nervios, de jugarse el futuro en un todo o nada. Echarle un pulso al destino, a la suerte y derribar los muros que se ponga por delante.
Pero todos aquellos que de verdad importan, aquellos a los que invité a pasar a mi corazón para nunca salir, no han defraudado. Han hecho que mi día fuera insuperable.
Leer cada una de las palabras que escribió para mi, cada una de las tonterías, de esas cosas tan bonitas. Cada te quiero, cada frase en la que se arrepentía de no poder estar conmigo. Cada una de esas cosas se colaban en mi memoria y se convertían en una parte importante del día. Ver nuestra foto y todavía no ser consciente de lo que estamos viviendo.
Esa visita, inesperada, de aquellos que llevan doce años a mi lado. Compartiendo todas las alegrías y las desgracias, sacando sonrisas en los peores momentos y fabricando recuerdos. De esos sin los que no me imagino la vida.
La llamada de esa niña con la que me peleaba por las barbies, a la que siempre hacía llorar y me hacía llorar, la que tantos años ha compartido momentos conmigo y que ya no es tan niña. Con sus animales de juguete, y ahora su gato...es que amenaza con comerse a mi ratón y con el que tanto me meto. Esa llamada que me hizo teletransportarme durante casi una hora a una realidad paralela donde mi única preocupación es planear mi verano a su lado.
Y ella, la persona más fuerte que conozco, que en dos años se ha ganado mi amor eterno, mi confianza y que ayer lo que menos necesitaba era tener que esforzarse en hacer a otra persona feliz, tenía que intentar hacerse a ella misma feliz. Y no fue una sola cosa la que hizo, inundó el mundo digital de sorpresas, de pequeños detalles que me emocionaron, me hicieron sentir que siempre estará ahí y que es una de esas personas por las que siempre daré la cara y seré su hombro cuando lo necesite.
Gente que he conocido durante este año, algunos al principio, otros durante el viaje. Y que con grandes motivos y con mucho trabajo se han hecho un hueco en mi vida convirtiéndose en irremplazables, en gente que poner en una foto en mi habitación y que llevarles en el corazón durante años.
Tan sólo faltaba una persona, que ha demostrado que no la merezco y que ha hecho todo para hacerme feliz y llenar el vacío que dejó ayer. Sin duda, uno de los mejores regalos, porque no sólo lo ha llenado si no que lo ha desbordado con su alegría su amor, su foto, su felicitación, su todo.
Gracias a todos y cada uno de vosotros que habéis hecho que fuera inolvidable. Os llevo en el corazón.
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